La República de los sueños – Nélida Piñón

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La republica de los sueños

La República de los sueños es una novela de largo aliento. La autora nos propone una historia desarrollada en base a una narrativa de viaje interoceánico pero sobre todo de viaje a través de la memoria. Es una extensa saga familiar que comienza con una pareja de emigrantes pontevedreses, Eulalia y su marido Madruga. La familia se funda en esos dos personajes principales y allí comienza el viaje desde y hacia la memoria.




La historia comienza con el viaje de Madruga, su protagonista, quien conoce a bordo del barco inglés que lo traslada a Río de Janeiro a su amigo Venancio. Venancio se transformará a lo largo de la historia en la memoria misma de Madruga y el cable que lo conecta con su tierra natal allende el mar. Venancio es un ser pálido y sin agallas que priorizando lo espiritual sobre lo material, siempre termina vinculando a Madruga con los afectos y las tradiciones. El pasado se le impone a Madruga como un cachetazo, el pasado no puede enterrarse sino utilizarse como basamento para una vida futura. Todo lo que Madruga intenta enterrar en el pasado para convertirse en la piedra fundacional de una familia gallega luchando por vencer las tierras calientes del Brasil y someterlas a sus deseos de progreso, termina imponiéndose en sus designios aún inconcientemente. Brasil es un protagonista más de esta historia y se impone con una personalidad que fagocita al inmigrante, que lo obliga a superarse para sobrevivir, casi siempre como el sitio donde no solo donde hay que triunfar sino y sobre todo como ese espacio que hay que conquistar para triunfar.
La obra indaga el proceso de inmigración y adaptación de un gallego patriarcal y capitalista, predestinado al éxito social. Ese gallego es Madruga, personaje principal, descrito como una personalidad de imparable fuerza comparable únicamente a la fuerza misma de la naturaleza. Madruga niño es incapaz de soportar las limitaciones de su aldea natal y decidido a lograr su victoria, emprende el camino hacia América, más precisamente Brasil. Allí se convierte en el patriarca de una familia cuyos hijos, nativos del mismo Brasil luchan a su vez divididos entre esas dos corrientes de fuerza que moldean sus personalidades: España y Brasil.
La historia comienza cuando Eulalia, la esposa de Madruga decide morir y se acuesta en su cama decidida a terminar sus días. Desde su lecho de muerte la historia se va ensamblando a través de los descendientes de este matrimonio gallego: sus hijos. Los hay luchadores, los hay soñadores, los hay soberbios y ambiciosos, están también los rebeldes y los que se abren camino en la vida a pura trompada, como Madruga mismo pero a su manera.
La historia se desgrana a partir de Breta, la nieta de Madruga que es de alguna manera el alter ego de Nélida Piñón. Nelida PiñonSin embargo, Nélida Piñón no vuelca sus vivencias personales sino más bien su teoría de un mestizaje en el que convergen en tensión elementos opuestos: Europa y América, triunfo y fracaso, hombre y mujer, sobre todo.
Narrada desde Breta, Nélida Piñón se las arregla para hacernos oír también las voces de los personajes fundamentales de esta novela. El discurso directo de estos personajes se intercala en algunos capítulos y nos permite ponernos del lado de quien cuenta la historia de esta saga de acuerdo a sus vivencias y personalidad.




Como en los sueños mismos la historia va del pasado al presente y del presente al pasado convergiendo siempre en ese punto de partida y de final de la historia: el día en que Eulalia decide morir. Eulalia es una mujer atada a los recuerdos de su Galicia natal y a la memoria de su padre. Una mujer fuertemente mística y aunque en apariencia sombría y solitaria, tiene un corazón enorme, tan grande como para albergar a sus hijos vivos y a los muertos, y cobijar a un marido tan difícil de domar como un potro y tan fácil de arrebujar como un niño más. Esta novela constituye de hecho lo que su propio título enuncia: una república verbal de sueños.

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