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La autopublicación

La necesidad de comunicación es un imperativo categórico inherente a la actividad humana. Es impensable que alguien escriba un libro y no tenga la necesidad, la meta de verlo publicado, de alcanzar al otro, el lector, que es el final de la cadena de escritura y sin duda el fin buscado por todo autor.
Publicar un libro nunca fue tarea fácil para la inmensa mayoría de los autores noveles, que muchas veces, para ver completo el proceso comunicativo recurren a la autopublicación.
Se entiende por autopublicación la publicación de un libro o cualquier otro documento por parte del autor de la obra sin la subvención de una editorial. Por tanto, el autor corre con todos los gastos y es responsable del control de todo el proceso, incluyendo la corrección literaria, el diseño (cubierta/interior), formatos, precio, distribución, marketing y relaciones públicas. Los autores pueden hacerlo todo ellos mismos o subcontratar la totalidad o parte del proceso con profesionales que ofrecen estos servicios. Lo cual, si se está pensando en la publicación de un primer libro sería lo más recomendable ya que los trabajos en las diferentes etapas son muy complejos y si se desea un buen resultado debería ser realizado por un profesional en la edición editorial.

Existen editoriales y profesionales en la corrección literaria que ofrecen los servicios necesarios para la publicación de libros para autores autónomos, encargándose de todo el proceso, aunque es finalmente el escritor quien sufraga los costes, por lo que hablamos de una autopublicación a nivel de financiación, pero no en cuanto al trabajo que debe realizar el autor. La editorial de autoedición cuidada pone a disposición del escritor todo un equipo de personal cualificado para la corrección ortotipográfica, el diseño de cubiertas, la maquetación del libro, la supervisión de impresión, programación para formato digital (ebook), hasta el registro legal de derecho de autor. Como también, muchas veces los servicios de publicidad y marketing de la obra, donde el mismo autor se encarga de las presentaciones y ventas de los libros. Del otro lado se puede decir que las ganancias para el autor/la autora, según los acuerdos realizados con la editorial serán muchos más altos, a veces llegando al 100%.
Sin embargo, la auto-publicación no es solo un fenómeno en boga en la actualidad. Lo cierto es que publicar un libro o más bien el primer libro no ha sido tarea fácil para ningún escritor, ni siquiera para los que han alcanzado un renombre. Los primeros intentos de ver impreso en papel el esfuerzo de meses o de años de escritura y fracasar en el intento, no es una novedad, producto de la importante oferta actual de libros que pretenden entrar en el mercado.

Remontémonos al siglo XIX.

Beatrix Potter (1866-1943) fue una escritora e ilustradora británica. Su primer libro fue El cuento de Pedro el conejo (The tale of Peter Rabbit). Pero ningún editor se interesó por su manuscrito. De esta manera decidió hacer uso de la autopublicación y editar ella misma el libro. Hizo 250 copias y tras el éxito, uno de los editores que la habían rechazado contactó con ella y llegaron a un acuerdo en 1902 y ese mismo año ya se habían vendido 20.000 copias.
El número de ventas y las regalías que recibió Potter le permitieron tener una vida acomodada y le motivaron para continuar escribiendo otras historias, todas ellas cuentos infantiles con bastante calidad literaria y dibujada por ella misma a la acuarela. Existe hoy una película recomendable “Miss Potter” con la actriz Renée Zellweger del director Chris Noonan que lleva su historia a la pantalla.

Pero volvamos al presente.

Margaret Atwood es una escritora de origen canadiense, lleva escribiendo libros desde 1961. Pero seguramente la conozcas por su novela “El cuento de la criada” (1985), de la cual recientemente se rodó una serie de televisión.
Su primera obra en el mercado fue “Double Persephone” (1961) y se trata de un libro de poesía con 7 poemas en su interior. Y fue, nada más y nada menos que autopublicado. En su caso no utilizó ninguna editorial o profesionales sino que hizo hacer 220 copias en una prensa de imprenta y diseñó su propia portada.

Federico Moccia es un autor italiano de novelas que en 1992, decide autopublicar su primer y más famoso libro hasta la fecha: “A tres metros sobre el cielo”. Tras el rechazo de las editoriales, autopublica su libro a través de una editorial con servicio de autopublicación. Es ahí donde él asume todos los riesgos y toda la inversión. El boca a boca comienza a catapultar su libro aumentando su demanda. Ante la falta de ejemplares, la gente comienza a fotocopiar el libro y, por fin, en 2004, Moccia decide reeditarlo. A ese primer éxito que corrió por cuenta del autor en cuanto a costos de publicación le siguieron otros como: “El paseo y Tres veces tú”.

Y no fueron los únicos.

Un editor dijo una vez a Scott Fitzgerald: “Tendrías un libro decente si prescindieras del personaje de Gatsby”, en referencia a su obra más exitosa, “El gran Gatsby”.

C. S. Lewis, autor de “Las crónicas de Narnia” yCartas del Diablo a su sobrino”, obtuvo más de 800 negativas antes de vender un solo escrito.

“Rebelión en la granja”, una sátira contra la corrupción política escrita por George Orwell, fue rechazada con el siguiente comentario: “Es imposible vender historias de animales en Estados Unidos”.

Rudyard Kipling, autor de “El Libro de la Selva”, fue rechazado por el San Francisco Examiner con esta nota: “Lo siento, Sr. Kipling, pero sencillamente no sabe usted usar el inglés”. Sin embargo, no tardaría mucho tiempo en convertirse en el primer británico en ganar el Premio Nobel de Literatura, y continúa siendo el escritor más joven en haberlo logrado.

La editorial con la que se topó Marcel Proust fue tan directa como hiriente respecto a su gran obra, “En busca del tiempo perdido”: “Mi querido amigo, puede que esté muerto de cuello para arriba, pero aun así no veo por qué un tío puede necesitar 30 páginas para describir cómo cambia de postura en la cama antes de dormir”. El escritor francés llegó hasta el punto de pagar de su bolsillo a una editorial para ver publicada su obra. Hoy no podemos pensar la escritura contemporánea sin la existencia de los 7 tomos de “En busca del tiempo perdido” que han marcado un antes y después en la manera de concebir la literatura.

Y más contemporáneo: Blue jeans, seudónimo del autor Sevillano Francisco de Paula Fernández González,  que luego de muchas negativas de las editoriales decidió saltarse las barreras que le separaban de sus lectores y publicó sus obras directamente en Internet.
Publicamos en esta revista digital una entrevista sobre su historia.

Si alguna vez, alguna editorial muestra una sonrisa socarrona cuando le presentas tu escrito, si alguien te dice que mejor te dedicas a otra cosa, que la escritura no es lo tuyo o que el camino es demasiado ripioso como para pensar en salir indemne con tu libro entre las manos: no te desanimes. Lograr reconocimiento no reside en la falta de talento del escritor, sino que más bien se apuntala con la creencia personal de que nuestro producto vale, de que nuestra historia alcanzará su meta: el lector. Tan solo hace falta un esfuerzo extra de nuestra parte: La autopublicación.


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