Dicen que el cuento es fácil

Había sido una larga tarde de clases presenciales. Eran cerca de las nueve de la noche y estaba a punto de finalizar con el último encuentro del día y entonces…

–Ah no! escribir una novela es muy difícil…–dice convencido el tallerista.
–Nunca prometí que escribir fuera un camino fácil…–responde la coordinadora.
–Mejor me dedico a escribir un cuento –insiste el Tallerista buscando la simplicidad.
–Quizás te lleve más tiempo escribir un buen cuento que una novela –responde irónicamente, aunque convencida de lo que dice la coordinadora.
Risas generalizadas aprobando la simplicidad del Tallerista que lleva la voz cantante y sin escuchar más recomendaciones agrega:
–Sí los cuentos son mucho más fáciles.
–Claro, los escribís en una tarde –acota una tallerista que había estado callada durante toda la clase y no había querido exponer frente al resto su trabajo.

–Claro, claro –se envalentona el primer Tallerista.
La coordinadora los deja debatir un rato más, todos parecen haber llegado a la conclusión de que serán futuros cuentistas y dejarán la novela para quienes tienen tiempo que perder. La clase ha finalizado por eso la coordinadora les propone continuar con la discusión en el siguiente encuentro, pero antes de que se retiren les pide que piensen un tema al azar y que escriban para la próxima clase un cuento de no más de 3 páginas.

El anterior ha sido un trozo de mi vida que se ha repetido tantas veces que he perdido la cuenta. En ocasiones algún iluminado ha salido en mi auxilio aportando algunos argumentos respecto de lo complicado que es escribir un cuento. Otras veces las explicaciones se prolongaron durante semanas y solo con el ejemplo he logrado en algunas ocasiones demostrar que un cuento no es poca cosa, que la breve extensión no es sinónimo de simplicidad, que es más difícil decir mucho con poco que poco con mucho. Creo que solamente la práctica habrá terminado por convencer a muchos de ellos. Sin embargo, es bueno que si me estás leyendo y crees que escribir un cuento es más fácil que escribir una novela termines de leer este artículo…después me cuentas.

Personalmente creo que no se trata de medir el grado de dificultad entre escribir un cuento o una novela. Escribir es cosa seria y si queremos hacerlo, primero hay que hacerlo con respeto y luego lograr cierta pericia. Para ello hay que comenzar por manejar las herramientas y por fin entrar de lleno en la técnica de estos dos géneros que son diametralmente opuestos pero ninguno de los dos sencillos.
Nadie se asombrará si les digo que lo primero que los diferencia es la extensión, una novela es larga y un cuento es corto. Claro es cortito, lo escribo en una tarde, es más fácil, argumenta la mayoría. Y quizás allí radica la primera falacia respecto a la escritura de un cuento. La brevedad que exige el cuento encierra la primera dificultad de salir indemnes al intentarlo.
Lo breve exige seleccionar, explicar poco, mostrar mucho, exige claridad, concreción.
Pensemos en un examen oral que conste de una sola pregunta. Si el tiempo de repuesta es largo, no supondría un problema, en nuestra exposición daremos mil y un rodeos pero al final, en medio de toda esa digresión, quizás acertemos con la respuesta. Pero ¿qué pasaría si solo contamos con cinco minutos?

Seguiremos sin asombrarnos en cuanto a diferencias, si les digo que la novela puede considerar el tratamiento de diferentes temas y el cuento solamente de uno. Genial, si tengo que hablar de una sola cosa es más sencillo que si tengo que escribir sobre muchas cosas, razonarán muchos cabezotas que insisten en la sencillez del cuento. Segundo error al calificar un cuento como más fácil.
Resumir no es más fácil que añadir. Supongamos que en un tiempo limitado de una hora debo dar una conferencia sobre el origen de las especies. Si domino el tema quizás logre dar en el blanco con dos o tres puntos claves que dejen en claro el pensamiento de Darwin. Sin embargo si esa misma hora la utilizo para dar vueltas alrededor de un solo punto y si además me voy por las ramas, y si no conforme con eso me pongo a contar anécdotas sobre la vida personal de Charles, seguramente la hora se me venga encima y lo más probable es que la mayoría de los oyentes se retire de la conferencia sin haber descubierto de qué hablamos cuando hablamos del Origen de las especies.

Si hablamos de estructura ambos géneros están construidos sobre un idéntico andamiaje: comienzo desarrollo y desenlace.
Cualquiera que se haya acercado ligeramente al aprendizaje de la escritura creativa sabrá que estructurar un texto no es tarea sencilla. Estructurar un cuento sin caer en errores recurrentes tales como quedarnos cortos en el desarrollo y forzar un desenlace o no haber comenzado por presentar un tema y desarrollarlo como si lo hubiésemos hecho, son algunas de las metidas de pata que quienes, en el proceso de escribir un cuento, van comprendiendo que no es tarea fácil.
La novela sin embargo por su extensión permite tomarnos todo el tiempo del mundo para introducir al lector en tema y contexto, para desarrollar todo lo que queremos decir y para armar un buen desenlace.
Lo que tal vez resulte fácil al escribir un cuento es equivocarse y empezar de nuevo. No es lo mismo hacer un bollo con dos o tres páginas que tirar a la papelera 200 páginas mal escritas. Lo que quizás suene fácil para muchos frente al cuento es que solo hay que preocuparse de un personaje central y protagonista y no lidiar con un montón de actores en escena como en la novela. Es cierto, pero para eso también se necesita la clara precisión de lograr que ese único personaje reaccione en función de un solo tema y a veces lo que parece simple no es lo más sencillo.
Novela y cuento son textos diferentes, en su concepción temática, en su tratamiento y es posible que algunos escritores sean excelentes cuentistas y otros novelistas. Puede que te resulte más sencillo irte por las ramas, caminar un camino, luego otro, tomar una curva, seguir recorriendo terreno y lograr que un montón de actores se abracen en un buen desenlace. O puede que lidiar solo con un protagonista y estirar el elástico de la tensión que el cuento necesita te resulte más sencillo.
Quizás las siguientes palabras de Julio Cortázar sean una buena conclusión.

 “La novela y el cuento se dejan comparar analógicamente con el cine y la fotografía, en la medida en que una película es en principio un ‘orden abierto’, novelesco, mientras que una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación”.

No diría que es más fácil ser fotógrafo que cineasta, solo diría que se trata de técnicas disímiles.
Tampoco me atrevería a llevarle la contraria a cualquiera que se pone a escribir un texto y elije el cuento porque le resulta más fácil. Es una decisión personal, muchos ganan una medalla de oro al correr 5.000 metros y otros son excelentes en los 100 metros llanos.

A propósito, la siguiente clase ninguno de los talleristas logró un cuento perfecto y muchos siguen intentándolo a pesar de haber publicado un par de novelas.


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