Hay años que se recuerdan por las elecciones, las crisis o las catástrofes. Otros, en cambio, quedan registrados en un gesto más silencioso pero igual de revelador: qué libros leímos. Porque leer, aunque parezca un acto individual, es también una forma de pertenecer a una época.
En 2025, millones de lectores alrededor del mundo eligieron historias atravesadas por el miedo, el deseo de control, la sospecha y la esperanza de cambio. No fue casual.
Las listas de libros más vendidos de este año no solo reflejan modas editoriales: funcionan como un mapa emocional. Allí conviven la distopía heredada, la fantasía romántica, el thriller doméstico y el ensayo de autoayuda. Cuatro títulos, muy distintos entre sí, permiten leer ese clima con especial nitidez: Amanecer en la cosecha de Suzanne Collins, Tormenta de ónix de Rebecca Yarros, La asistenta de Freida McFadden y Hábitos atómicos de James Clear.
Vamos hacer de cuenta que estamos alrededor de una mesa y entre todos los presentes entrelazamos unos con otros, no para resumirlos, sino para entender por qué estos libros, y no otros, encontraron tantos lectores en 2025, qué dicen de nosotros, qué muestran de la sociedad en que vivimos…
Cuando Amanecer en la cosecha llegó a las librerías, muchos lectores sabían exactamente qué iban a encontrar: el regreso al universo de Los juegos del hambre. Pero el éxito del libro no se explica solo por la nostalgia. Suzanne Collins volvió a un mundo conocido para contar algo incómodo: cómo se construye la violencia antes de que se vuelva espectáculo.
La novela se sitúa en un tiempo previo a la saga original y narra el engranaje que normaliza el sacrificio, la desigualdad y el control. En 2025, esa lectura resultó inquietantemente cercana. En un contexto global marcado por conflictos armados, polarización política y desconfianza institucional, la distopía dejó de ser un futuro improbable para convertirse en una metáfora reconocible.
Collins no escribe desde el asombro, sino desde la advertencia. Y quizás por eso el libro encontró tantos lectores adultos además de jóvenes. Leer Amanecer en la cosecha fue, para muchos, una forma de preguntarse hasta qué punto ciertos horrores se aceptan cuando se presentan como inevitables. La distopía, una vez más, funcionó como relato preventivo. Toleramos la violencia porque no hay otro remedio o hacemos algo para revertir un proceso que inevitablemente nos llevará a la destrucción de una humanidad que se está desmoronando.
La distopía habla del miedo colectivo, de la necesidad de una toma de conciencia y casi como un acto reflejo también asistimos al auge de las lecturas románticas, una costumbre que parece vintage pero que responde a una urgencia que nunca pasa de moda: “sentir”.
En paralelo, el éxito sostenido de novelas románticas en español…
como Quedará el amor de Alice Kellen, una de las autoras más leídas en 2025, reafirma la vigencia del romance tradicional como espacio de identificación emocional. Historias ancladas en lo cotidiano, en vínculos atravesados por la vulnerabilidad, el deseo y la búsqueda de sentido, funcionan como espejos afectivos para lectores que necesitan narrativas donde el conflicto sea íntimo y reconocible.
Frente al modelo «feel good», la propuesta romántico-fantástico Alas de sangre de Rebecca Yarros nos acerca otra alternativa. Sin abandonar la centralidad del amor, lo desplaza a territorios épicos y simbólicos, donde el vínculo se pone a prueba en escenarios de guerra, poder y supervivencia. Así, la fantasía romántica no reemplaza al romance clásico, sino que lo expande, convirtiendo la emoción en una fuerza capaz de sostener mundos imaginarios y, al mismo tiempo, dialogar con las tensiones del presente. La fantasía romántica permite ensayar preguntas profundas sobre: lealtad, identidad, poder, sin el peso directo de la realidad y sin esa cuota almibarada del romance tradicional. A veces, para pensar el mundo, hace falta alejarse de él.
No todos los lectores buscaron mundos lejanos…
Algunos prefirieron mirar hacia adentro, o mejor dicho, hacia el interior de una casa. La asistenta de Freida McFadden, fue uno de los thrillers más leídos de 2025 gracias a una premisa sencilla y perturbadora: nada es lo que parece en los vínculos cotidianos.
La novela se mueve en espacios reconocibles —hogares, rutinas, silencios— y construye tensión a partir de lo mínimo. Su eficacia radica en una intuición poderosa: el miedo más profundo no siempre viene de afuera, sino de aquello que creemos controlar. La confianza, el trabajo, la intimidad se convierte en zonas de sospecha. Quizás por eso cotizan en alza las historias breves de los famosos donde todo es lindo, donde todo está bien (¿?) aunque en el fondo no sea así, como una necesidad de mantener oculto ese fondo.
En un año atravesado por debates sobre violencia, desigualdad y abuso de poder, La asistenta conectó con una sensación extendida: la fragilidad de las certezas. Su éxito también se explica por el modo en que circuló en redes sociales, donde lectores recomendaban el libro casi como un secreto compartido. Leerlo era entrar en una conversación colectiva sobre lo que no se dice. A veces las redes sociales sirven para algo más que ventilar la intimidad de los famosos (¡!)
Frente a narrativas de peligro, guerra o engaño, la no ficción ofreció otra respuesta…
Hábitos atómicos de James Clear, volvió a ocupar los primeros puestos de ventas en 2025, confirmando que el interés por el desarrollo personal no es una moda pasajera.
El libro propone una idea simple pero poderosa: los grandes cambios no ocurren de golpe, sino a través de hábitos mínimos sostenidos en el tiempo. En una época marcada por la aceleración y la ansiedad, esa promesa resultó especialmente atractiva. No se trata de transformar la vida entera, sino de recuperar una sensación de agencia.
El éxito de Hábitos atómicos dialoga silenciosamente con los otros libros de esta lista. Si la distopía alerta, la fantasía emociona y el thriller inquieta, este ensayo ofrece método. No promete felicidad, pero sí una estructura para ser menos infelices.
Leídos como piezas aisladas, estos libros parecen responder a intereses muy distintos. Pero puestos en diálogo, construyen un relato coherente sobre el lector del 2025. Miedo al descontrol, deseo de intensidad, necesidad de orden, el amor como conjuro contra todo mal, las elecciones de lectura del año que se fue parecieron ser un reclamo de límites hacia una humanidad en vías de destrucción. Tal vez por eso estos títulos se volvieron masivos y aunque no ofrecen respuestas definitivas, nos acercan marcos narrativos para pensar nuestro inestable presente y no morir en el intento. La literatura, incluso en su vertiente más comercial, sigue cumpliendo una de sus funciones más antiguas: ayudarnos a entender lo que nos pasa. Por eso, las listas de libros más vendidos no son un ranking trivial, sino un archivo emocional de nuestra época. En ellas queda registrado, casi sin proponérselo, aquello que la sociedad eligió leer para sentirse menos sola, para reconocerse en la certeza de que no todo va bien, pero existe al menos la esperanza de estar mejor.

Profesora de escritura creativa y coordinadora de talleres literarios, editora y correctora literaria, reseñadora y crítica literaria.
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