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Lo que abunda no daña

Lo que abunda no daña. Frase muy usada, pero de contenido muy discutible. Propone que mientras más abunde algo, mucho mejor. Solemos aplicarla a un sin fin de situaciones. Sin embargo, esta postura no es muy conveniente si, por ejemplo, sería mejor que siguiera lloviendo cuando estamos inundados o que haya más enfermos cuando nos asola una epidemia.
Claro que si tomamos la frase completa la cosa puede cambiar. La frase nos llega desde España y completa sería: “Lo que abunda no daña, si no es mal ni cizaña” y entonces es algo diferente. Si abunda una cosecha no daña, si abunda la bondad el mundo sería un mejor lugar donde vivir.
Pero… ¿Si abundan los libros estamos frente a un buen escritor?

A las pruebas me remito.
Lope de Vega renovó las fórmulas del teatro español en un momento en el que el teatro comenzaba a ser un fenómeno cultural de masas. Con unas 1800 obras de teatro (además de 3000 sonetos, 3 novelas, 9 epopeyas, 4 novelas cortas, 3 poemas didácticos) hacerle sombra resulta bastante difícil.
Sin embargo, una mujer, también española, 300 años después lo logró, estamos hablando de María del Socorro Tellado López, conocida como Corín Tellado que escribió unas 4000 novelas románticas a lo largo de su vida. Además, figura en el Libro Guinness de los Récords 1994 como la autora más vendida en idioma español. Al menos valió la pena su esfuerzo, aunque no podríamos decir que tuviera méritos suficientes como para estar postulada para el Premio Nobel, nadie se atrevería a negar que es la reina del romance.

La lista es larga pero (con más de 300 libros publicados) podemos citar a: Georges Simenon, Enyd Blyton, Mary Faulkner, Ursula Bloom o Isaac Asimov.
En la actualidad quien se lleva las palmas es Ryoki Inoue, un escritor brasileño de origen japonés que, a sus 62 años, tiene el récord mundial de ser el escritor más prolífico del mundo, ya que ha publicado nada menos que 1.072 novelas. Si a eso le sumamos que ha escrito en decenas de periódicos y semanarios, la pregunta no tarda en llegar… ¿duerme?
Él mismo cuenta que algunas veces, solía escribir tres novelas de amor en un día, trabajando hasta altas horas de la noche y debía de cambiar el teclado de su ordenador varias veces al mes porque acababa “quemándolo”. Teniendo en cuenta que publica unos seis libros al mes pareciera que la respuesta es: no duerme o duerme muy poco.
Por supuesto que cuidar la calidad con una producción así resulta bastante difícil. Sus obras tienen la ventaja de que son fáciles de leer y por lo general oscilan entre las 100 y 200 páginas. Como resultado de esto, en algunas fábricas de Brasil, se llegó a prohibir que los empleados llevaran estos libros ya que atrapa tanto su lectura, que se sentaban a leer y bajaba la producción.

Escribir mucho en poco tiempo no significa que lo que escribes le gustará al resto del mundo pero como en literatura dos más dos nunca es cuatro también puede que sí. ¿Alguien se atreve a decir que los libros de Corin Tellado no son (al menos) entretenidos? No hay garantía de que Ryoki Inoue acceda alguna vez al galardón sueco, sin embargo, no está de más darle una oportunidad de entretener. Habrá quienes lo hagan por curiosidad, otros pensando que es cultura. Sea cual fuere la razón, es bueno mantener una mente abierta cuando se habla de lectura y abrir la mente también gracias a la lectura. Siempre digo que es mejor un libro mediocre a ningún libro. Lo importante es adquirir el hábito de leer tan depreciado hoy en día.

Como contrapartida de los ejemplos anteriores, podemos citar otros autores que están en las antípodas de la abundancia. Juan Rulfo, uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX, escribió una sola novela “Pedro Páramo” y un solo libro de cuentos en su haber “El llano en llamas”, ambas joyitas de la literatura universal de todos los tiempos.

Más allá de lo que podemos imaginar hay muchos autores que han publicado una sola obra y eso no va en detrimento de su calidad. La lista sigue.
Emily Brontë, escribió poemas pero una sola novela: “Cumbres borrascosas”.‘
El drama romántico situado en plena guerra de secesión: “Lo que el viento se llevó” de Margaret Mitchell es uno de los libros más vendidos de todos los tiempos. Alberto Menéndez con su única novela: “Los girasoles ciegos” se convirtió en un éxito de ventas y ganador de diversos premios con más de 250.000 ejemplares vendidos.
Si vamos a oponernos a lo que abunda no podemos dejar de citar a J.D Salinger, que son convirtió en un ícono por su novela “El guardián entre el centeno” un clásico de la literatura moderna estadounidense. Ese fue el único libro publicado en vida de Salinger, sus “9 Cuentos”, y dos libros con dos relatos cada uno: “Franny y Zooey” y “Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción”, fueron publicados post morten.

Y entre lo mucho y lo poco es inevitable volver a la pregunta planteada: ¿Si abundan los libros estamos frente a un buen escritor?
Cantidad no es sinónimo de calidad y lo hemos demostrado con claros ejemplos. Sin embargo, a veces, cantidad y calidad van de la mano.
Por eso, leer sigue siendo la mejor opción y descubrirlo por uno mismo el juicio más acertado.


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