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Locos por los libros

Cuando alguien entra al mundo de los libros, ya no hay vuelta atrás. El amor por los libros puede llegar a trastornar a algunas mentes. ¿Alguna vez te emocionaste al ver un nuevo libro de tu autor favorito? ¿Saltas de felicidad cuando alguien te regala un libro? ¿Te olvidas de dormir por leer?¿Te olvidas de comer? Si has respondido que sí al menos a dos de las preguntas anteriores, debes reconocer que has contraído una enfermedad incurable: estás loco por los libros.
Y de ese estado querido/a colega ya no hay retorno.

Un síntoma común es que cuando el libro se acaba, el lector puede experimentar un sentimiento de profunda melancolía, e incluso, el deseo de comenzar a leerlo una vez más, intentando revivir las sensaciones que experimentó la primera vez. Después de un tiempo el lector parece haberse recuperado, sin embargo busca en otros libros similares recuperar aquel viejo vicio. Si es tu caso, el mío lo es desde hace años, debes asimilar la noticia: has contraído una enfermedad incurable: la libropatía.
Pero no temas, no desesperes, somos unos cuantos los integrantes de ese maravilloso Club de los librópatas pero déjame decirte que aunque no tiene cura, no es grave. Porque leer es un placer sin lugar a dudas y cuando alguien encuentra placer en algo, una peor locura sería renunciar a ese placer. Sin embargo como no hay blanco sin negro y como no hay arriba sin abajo ni pena sin gloria, además de la ventaja de adquirir conocimientos y de estallar de felicidad, son varios los inconvenientes a los cuales nos enfrentamos los que padecemos esta enfermedad. Algunos ejemplos del amplio abanico de tipos psicológicos que pueden llegar a encarnar los librópatas pueden asustar. ¿Te animas a reconocerte en alguno de ellos? Comencemos:

1. Comprador compulsivo: No puedes volver a casa si no es con unos cuantos libros extras en el bolsillo, a pesar de que no te alcanzaría la vida entera para leer todos los que tienes pendientes. Incluso sueles constatar que has comprado el mismo libro por segunda vez.

2. Leer vs. Dormir: Leer por la noche implica no dormir, pues cerrar el libro se puede convertir en una tarea imposible, sin embargo no puedes pegar un ojo si no has dado una última lectura a ese libro que reposa en tu mesa de luz.

3. El síndrome del final: Mezcla de tristeza y nostalgia, de felicidad y placidez y una euforia difícil de canalizar. Seguramente alguna vez has prolongado la lectura de un libro porque no quieres que se acabe, pero al mismo tiempo tienes la urgencia de saber cómo acaba.

4. El personaje soy yo: De todos quizás este sea el síntoma más difícil de sobrellevar sobre todo si implica consecuencias extras en tu día a día. Lo cierto es que ante un personaje bien perfilado es imposible no sentir que alguno de los personajes sería tu pareja ideal, tu mejor amiga y tu peor enemigo. Incluso tú mismo.

5. De duelo: ¿Te has entristecido y llorado por la muerte de un personaje como si hubiera sido alguien real y muy cercano a ti? No es grave, en realidad es alguien cercano a ti pero no real.

6. Mentir para leer: Puedes estar pensando en… o haber pensado en… o incluso haber fingido estar enfermo o tener algún compromiso para cancelar la cena con tus amigos y quedarte leyendo en casa. Excusas, pero no te sientas solo: acabo de bloquear a todos mis contactos del Whatsapp para meterme de lleno en el último libro de la saga de “Canción de Hielo y Fuego”.

7. ¿Loco yo? : Para nada, porque digan lo que digan leer un libro 20 veces no implica un desorden psicológico ni mucho menos.

8. Ataque de pánico: Cuando estás en la interminable cola de un banco, en la sala de espera de tu dentista, en un viaje en colectivo y descubres que te has olvidado el libro o el lector digital encima de la mesa del desayunador suele convertirse en un verdadero ataque a tu estabilidad mental.

Los libros cambian nuestras vidas, la complican o la simplifican de acuerdo a como lo mires. Lo cierto es que al salir de una historia ya no eres el mismo pero eres sin duda alguien más completo, más cualificado, más humano, más sereno e incluso más feliz. ¿Quién puede privarte de esos placeres?

Leer desarrolla en nosotros una curiosidad por el mundo, por la esencia humana, nos hace ver la realidad de manera distinta. Nos transforma en librópatas y es necesario tomar conciencia de que un loco por los libros, jamás dejará de serlo. Asúmelo: no tenemos cura.


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