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Sentirse bien

He tenido un día terrible. Mi vida últimamente es una seguidilla de catástrofes. No logro encontrar la paz ni un minuto al día. A veces siento ganas de salir corriendo, lejos de este mundo.
Quien quiera, que sume su propia frase, esa que pensaste este mediodía, ayer a la tarde o la última semana mientras sentías que el bienestar es imposible de alcanzar mientras sigas caminando a un ritmo que te haga mirar el vaso medio vacío en lugar del vaso medio lleno, esa sensación de salir corriendo que te asalta minuto a minuto. ¿Y si en lugar de salir corriendo caminas unos metros hasta la biblioteca? Sí, sí, no he perdido la razón, hablo una vez más de libros, porque, por si no lo sabías, hay libros que poseen el don de hacernos sentir bien.

Buen humor, paz interior, confianza, serenidad, es la búsqueda de muchos, consciente o inconscientemente hacia allí caminamos a pesar de que a veces no avancemos. Depresión, inquietud, nostalgia, irritación, desesperación, es lo que muchos días nos pone el palo en la rueda para seguir avanzando.
Mezcla sutil de emociones y pensamientos, nuestros estados de ánimo son el alma de nuestra relación con el mundo. Siempre presentes, siempre influyentes, nos acompañan en todo momento de nuestra vida.
No hay porque desestimarlos y menos aún hacer oídos sordos a eso que nos está pasado, sea bueno, malo o más o menos, siempre encontraremos algo que actúe como salvavidas y nos reflote a la superficie en ese mar llamado bienestar. Y los libros pueden ayudarte, no los subestimes, a mí misma me han salvado de varios naufragios anímicos y cada vez que los necesito sé que me están esperando. Los libros, la lectura, el humor, las nuevas amistades y el amor son las mejores armas para salir adelante en un mundo que parece haberse puesto en nuestra contra. Reflotar esos valores, volver a creer en ellos nos hace creer también que es bastante más fácil habitar un mundo donde el final feliz está asegurado. Historias sencillas, en definitiva en las que no ocurre nada extraordinario, con personajes corrientes y simpáticos con los que rápidamente nos identificaremos.

Originario de Centro-Europa y con mucho éxito en Francia, se trata de la narrativa feel good, o “para sentirse bien”. Allá va una pequeña lista:

“Cuenta siempre contigo” de Boris Matijas. En esta emotiva historia, el autor nos presenta un relato en el que subyace la capacidad de sobreponernos a las adversidades de la vida. Un testimonio de quien ha sido emigrante, emprendedor, estudiante, formador, escritor, periodista y guía. Una obra que nos invita a redireccionar las narrativas que construimos sobre nosotros mismos y nuestro entorno, de modo que se produzcan cambios duraderos y sostenibles en la forma en que nos comportamos. Cuenta siempre contigo, es un llamado a vivir con coraje y a no desfallecer nunca.

“La mujer de la libreta roja” de Antoine Laurain. El protagonista Laurent Letellier es el feliz propietario de una pequeña librería parisina, una persona que ha dejado atras sus días de banquero. Una mañana, camino a su local, se topa con un bolso de mujer abandonado sobre un cubo de basura, decide llevárselo a la tienda con la noble intención de devolverlo a su dueña. Laurent encuentra una libreta roja llena de anotaciones, pensamientos y recuerdos. Cediendo a la curiosidad se sumerge en la jugosa lectura y, como un si de un rompecabezas se tratara, empieza a reconstruir la vida de Laure. El diario es una llave a la intimidad de la enigmática desconocida. Mientras tanto Laure regresa a casa después de recuperarse en un hospital de las secuelas del atraco que ha sufrido, en el que ha perdido el bolso. Una mañana descubre que alguien ha dejado el bolso en el salón de su casa y empeñada en conocer a esa persona Laure emprende una búsqueda donde los roles de investigador y investigado se mezclan en una sensible historia, por supuesto con un final feliz.

“La librería del señor Livingstone” de Mónica Gutiérrez. Este libro fue para mí una yapa, no solo desentumecí mi alma y mi corazón sino que además disfrute de un libro que habla de libros, lo cual para los que amamos leer es siempre un goce por partida doble.

“Tres veces al amanecer” de Alessandro Baricco. Un autor que inevitablemente te toca el alma, una prosa que deleita por su exquisitez y en este caso, además es como sumergirse en una laguna mansa que nos devuelve la confianza en la vida. Hallaremos algunos de los temas propios del autor: la posibilidad (o imposibilidad) del cambio, la arbitrariedad del destino humano o la responsabilidad hacia el prójimo, siempre a la luz difusa del amanecer, que sugiere y revela, descubre y perfila, colocando las cosas en su sitio en el momento de su aparición. La vida puede acomodarse para bien, no solo una sino Tres veces al amanecer.

¿Cuántas veces resulta más provechoso abandonar nuestra mentalidad de adultos y volver a sentir con la maravillosa sencillez de un niño? No solo te lo plantees, sumérgete en la lectura de “La lección de August” de R. J. Palacio y recupera esos valores que el día a día mancha con la corrupción de una mente adulta, esa que no te deja ser feliz.

Si es tu pasado el que te condiciona, si son tus pasos pretéritos los que te detienen el camino hacia adelante, quizás con “El taller de las ilusiones” de Valérie Tong Cuong encuentres esa ventana donde puedas asomarte y respirar profundamente y sonreír una vez más.

Cuando la vida nos castigas más allá de lo soportable, cuando todo parece irreconciliable con el bienestar, aparecen personajes como Nathan Glass que ha sobrevivido a un cáncer de pulmón y a un divorcio y que vuelve a Brooklyn, el lugar donde pasó su infancia, para descubrir que morir no es la solución a todos los males. Y lo que te propongo es nada más ni nada menos que comprobarlo de la mano de Paul Auster y su novela “Brooklyn Follies”.

Sentirse bien no es una cuestión de magia, es un compromiso con la vida. Sentirse bien requiere que nos pongamos a trabajar para lograrlo y una vez más la lectura puede ser esa balsa que necesitamos para dejarnos llevar por las aguas de la vida, sin remar contra la corriente, sin grandes esfuerzos, simplemente abriendo las páginas de un libro que muchas veces nos abre los ojos frente a ese mundo que es tan adverso, como solo nosotros lo dejemos ser.


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