Ayúdame a que no duela

Desde que Laura murió, la casa aprendió a hablar. No es que antes fuera una casa silenciosa lo que sucede es que hablaba otro idioma.
Al principio fue un detalle mínimo, casi una cortesía o algo más cercano a la compasión, como si la casa hubiera decidido tratarme con cuidado, consciente de que mi alma resquebrajada tiritaba y que cualquier brusquedad acabaría por destrozarla. Lo primero fue el vaso al borde de la mesa, justo donde ella solía apoyarlo, aunque yo estaba seguro de haberlo guardado. La ventana del dormitorio apenas entornada, como lo hacía Laura, calculando la cantidad exacta de aire que debía entrar. Pensé que era cansancio, y que yo mismo habría abandonado el vaso o me hubiera olvidado de cerrar la ventana. El dolor vuelve imprecisos los gestos y sospechosa la memoria por eso al principio no me sobresalté…

Leer más...

Comparte la experiencia 😉


Libros en el artículo


Servicio Editorial

Edición y Programación Digital


Cursos de formación

Curso de Maestría de Cuento y/o Novela


Cursos de Formación vía email en
Escritura Creativa


Servicios Editoriales

Servicio de corrección literaria
Servicio de edición gráfica
Servicio de publicación


Comparte la experiencia ;)