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¿Fantasía o realidad?

Han pasado de generación en generación, los hemos disfrutado, los disfrutaron nuestros hijos y nuestros nietos nos perpetúan en el recuerdo de una época que nunca olvidaremos. Puede que los aggiornemos para hacerlos más creíbles según el contexto, puede que los cubramos de una pátina de magia según el público infantil del momento, puede que los recordemos tal cual nos los contaron, puede que le agreguemos o le restemos detalles, la mente siempre distorsiona los recuerdos, pero lo que es innegable es que los cuentos antes de dormir, los tradicionales cuentos infantiles no desaparecerán jamás.

Caperucita roja, El flautista de Hamelín, Blancanieves, La bella durmiente… y tantos otros son algunos de los que poblaron y poblaran la fantasía de los niños de todos los tiempos. Pero… lo que tal vez no sepas es que muchas de esas historias nacieron de hechos reales y que muchos han sido cuestionados, por ende distorsionados y adaptados. Por eso te propongo que antes de que la luz se apague y el beso de buenas noches de por finalizado el día, vamos a contar la verdadera historia…

El cuento de El Flautista de Hamelín fue recogido por los Hermanos Grimm entre otros. Se basa en los hechos acontecidos en Hamelín en el año 1284. Según el cuento, esta ciudad de Alemania sufría una infestación de ratas y un flautista que estaba de paso en la ciudad, se ofreció amablemente a librarlos de ellas a cambio de una recompensa significativa. Tocó la flauta y las ratas lo siguieron hasta el río donde se ahogaron. Volvió a Hamelín a cobrar lo prometido, pero los ciudadanos se negaron a pagar. Como venganza, el día 26 de junio de ese mismo año, el flautista volvió a la ciudad, tocó la flauta y 130 niños y niñas lo siguieron hacia las colinas que rodeaban la ciudad. Lo turbio es que nunca más se supo de ellos. Algunas versiones de la historia dicen que se ahogaron como las ratas. Otras que entraron en una cueva que llevaba al infierno y las más suaves, que el flautista cobró el dinero y devolvió a los niños. En realidad existen muchas teorías sobre el destino de los niños: pudieron ser víctimas de una masacre religiosa, también se habla de que los 130 niños murieron de una enfermedad epidémica o quizás la más plausibles es que los que partieron no fueran niños, sino jóvenes y su destino fuera la repoblación de las tierras de la Europa del Este que habían quedado despobladas. Acontecimiento que se produjo realmente en esa época.

La verdadera historia de Caperucita Roja es, según los expertos, de las que más variaciones han sufrido a lo largo de la historia. Nace de una leyenda que tiene sus orígenes en la Edad Media, en la zona de los Alpes donde surgió la historia ligada al simbolismo de los lobos. Fue transmitida de boca en boca y como toda leyenda los límites entre realidad y fantasía son poco transparentes. La verdadera historia de Caperucita Roja tenía su origen en dos ejes centrales: los ritos de iniciación y el canibalismo. Nos encontramos con una niña que abandona su casa, su familia y la civilización para adentrarse en el bosque en soledad. Va cubierta por un manto rojo, que viene a simbolizar la menstruación y el despertar sexual. Es, sencillamente, un rito de iniciación. El lobo encarna, a su vez, la sexualidad más primitiva, letal y salvaje. Un enemigo más al que nuestra joven debía haber hecho frente, pero que no consigue vencer. Sin querer cae en esa dimensión tan temida y prohibida que es el canibalismo, devorando a esa anciana que representaba lo caduco y lo viejo, lo que debía ser trasmutado. Más tarde fue recogida por varios autores que mitigaron algunas de sus escenas más terroríficas y sangrientas.
Charles Perrault fue el primero en incluir la historia dentro de sus cuentos populares en 1697. En 1812, los hermanos Grimm decidieron también tomar la verdadera historia de Caperucita Roja y hacerla suya.

En la verdadera historia de Hansel y Gretel ellos eran los villanos. La historia que contaron en 1812 los hermanos Grimm habla de esos dos niños inocentes y de la malvada bruja que, durante años, hemos tenido grabada dentro de nuestro imaginario cultural. Pero fue en el año 1962 que el profesor George Ossegg excavó y desenterró la verdadera historia que inspiró a Jacob y Wilhelm Grimm. En la historia real sí hubo un asesinato pero la gran diferencia es que la víctima fue la bruja, no los niños. La «bruja» se llamaba Katharina Schraderin, una mujer oriunda de las montañas de Harz que nació en 1618. Esta mujer se dedicaba a hornear dulces para venderlos en las ferias de los pueblos y su sabor era tan bueno que pronto tuvo un enorme éxito. Tras el furor que habían causado los dulces de Katharina, un panadero de Nuremberg, llamado Hans Metzler, celoso por su éxito, empezó a cortejarla. Pero cuando ella se dio cuenta de que aquel hombre solo quería quedarse con sus recetas, lo rechazó rotundamente y como el hombre no la dejaba en paz, recogió sus cosas y regresó a los bosques en los que había nacido cerca de Fráncfort del Meno. Siguió haciendo dulces y galletas y su fama volvió a llamar la atención de Hans. Este intentó comprarle las recetas, pero ella no se las vendió, por lo cual, finalmente, la denunció por bruja. Pretendía quedarse con sus bienes una vez fuera ajusticiada. Tras un largo juicio, que perjudicó el negocio de Katharina, ella fue arrestada para ser liberada tiempo después al no encontrar pruebas de brujería. Entonces aparece Gretel, la hermana de Hans, los hermanos buscan y encuentran a Katharina, y deciden asesinarla para quedarse con sus recetas. Y como sucede pero a la inversa en el cuento, la bruja efectivamente es arrojada a uno de sus hornos para hacer desaparecer el cuerpo y que nadie descubriera el crimen.

Sabemos, que a lo largo de la historia han existido siempre valientes mujeres. Pero en la mayoría de las ocasiones han quedado a la sombra de las grandes gestas o de esas odas que preferían ensalzar sin embargo a valerosos héroes masculinos.
Para develar la verdadera historia de Mulán, debemos trasladarnos al norte de China. Hua Mulan es una joven muchacha que decide sustituir en el ejército a su propio padre, por estar ya demasiado anciano y débil. Y lo consigue tras duros esfuerzos, tras mucha preparación física y entrenamiento. En la batalla, la chica, vestida de hombre, demuestra virtudes que la hacen sobresalir por encima de muchos soldados. La valiente Mulán es recompensada por el Emperador que no reconoce a la joven guerrera y Mulán regresa victoriosa a su hogar sin ser descubierta. Poco tiempo después, cuando sus compañeros del ejército acuden a visitarla. Casi sin palabras, descubren que aquel menudo compañero rudo y valiente con el que convivieron durante doce años, era realmente una mujer.

Sin lugar a dudas las versiones aguadas por la magia y el romanticismo son adecuadas para los más peques antes del beso de buenas noches pero los niños crecen y sería bueno que también guardásemos en nuestra memoria las verdaderas historias de los héroes y heroínas de cuentos para más tarde, para cuando esos niños ya no sean tan inocentes. Para cualquier adulto conocer la verdad detrás de una ficción es interesante, es importante porque nos instala en la realidad y sobre todo porque nos ayuda a fomentar la imaginación de las generaciones futuras sin concederle la razón a la mentira.

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