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¿Quién es Mary Westmacott?

Si eres un/a apasionado/a de las Novelas Románticas es probable que hayan caído en tus manos títulos tales como: “La carga”, “La rosa de sangre”, “Lejos de ti esta primavera” o “Retrato inacabado”. Novelas donde el amor forma parte de la trama y el buceo psicológico de sus protagonistas pone de manifiesto una pluma hábil y novedosa.

Mary Westmacott se confesaba incapaz de calificar su propio libro “Lejos de ti esta primavera” del cual dijo que “…quizás sea anodino, no esté bien escrito o sea pésimo, pero de lo que estoy segura es de su integridad y sinceridad; escribí lo que deseaba y esa es la más preciada joya que un autor pueda tener”.

Personalmente he disfrutado con estos títulos y he descubierto que, escondida tras las sombras del género romántico, considerado en los años 20’ como un género menor, se agazapaba una autora que daría que hablar. Y justamente quizás por ese prejuicio de considerar el género romántico como cosa de mujeres es que estos títulos tuvieron una acogida tibia entre los lectores ingleses de esos años.
Mary Westmacott nació el 15 de setiembre de 1890 en Devon, Inglaterra y murió de causas naturales el 12 de enero de 1976 a los 85 años. Comenzó a escribir muy joven durante la Primera Guerra Mundial. Fue enfermera en un hospital, profesión que calificó como “uno de los trabajos más gratificantes que uno pueda tener”. Su infancia fue según sus propias palabras: “muy feliz”, creció rodeada de mujeres fuertes e independientes. Aprendió a leer a los cuatro años y también recibió instrucción musical y aprendió a tocar instrumentos como la guitarra y la mandolina. Mientras se recuperaba en la cama de una enfermedad, escribió su primera novela corta: “La casa de la belleza”, que se sumerge en el mundo de la locura y los sueños. Una obra cuyo estilo deja un poco que desear pero que sin embargo logra atrapar al lector. Su siguiente novela “Nieve sobre el desierto” muestra una autora si bien aún no consolidada, sí prometedora y sobre todo con una capacidad de atrapar al lector que muchos desearían poseer. Sin embargo esta novela fue rechazada por varias editoriales. Más tarde, después de leer “La dama de blanco” y “La piedra lunar” de Wilkie Collins y las primeras historias de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, se convirtió en seguidora de los relatos detectivescos. En 1920 escribió su primera novela dentro de este género, “El misterioso caso de Styles”, donde presentó por primera vez al protagonista de esta y de varias de sus novelas posteriores, un ex oficial de la policía belga que se había refugiado en Gran Bretaña después de la invasión alemana en Bélgica.

La novela sin embargo fue rechazada una vez más por seis empresas editoriales. Sin embargo, John Lane (editor) analizó la obra durante varios meses y luego se ofreció a publicarla si la autora modificaba el final. Luego de aceptar el pedido se firmó un contrato y 2000 copias fueron vendidas. En The Times Literary Supplement, irónicamente, un crítico comenta que: “el único defecto que tiene esta historia es que es casi demasiado ingeniosa… Se dice que es el primer libro de la autora y… una historia de detectives en la que el lector no sería capaz de localizar al criminal”.
Mientras estas novelas se abren paso con dificultad Mary Westmacott insiste con las novelas románticas que tibiamente van adquiriendo adeptos.
El tiempo pasa y llegan sus primeros aciertos: “El misterioso Señor Brown”, “Asesinato en el campo de golf”. Su primer gran éxito llegó con la publicación de “El asesinato de Roger Ackroyd” en 1926. La novela, de la cual se comercializaron 5000 copias en la primera tirada, recibió muchas opiniones y generó una controversia por la forma en que cambia las reglas tradicionales de la novela policíaca. En paralelo no deja de escribir novelas románticas y debido al éxito de un género por ese entonces comercialmente exitoso como era el policial Mary Westmacott se convirtió en la sombra de sí misma.
Y es que resulta curioso que muchos de sus lectores desconozcan esta faceta romántica cuando ella misma asegura que tuvo gran importancia en su carrera como escritora. En su biografía cuenta que no menospreciaba un género en detrimento de otro sino que a la par que escribía relatos policiales, escribía novelas románticas un poco por distracción otro poco por satisfacción. Lo cierto es que durante 15 años sus novelas, aunque las policiales firmadas con otro nombre, convivieron en las librerías aunque en estantes separados. Años después, una vez develado el secreto de su identidad, ella misma confesaría que el único libro que le satisfizo por completo fue “Lejos de ti esta primavera”.
Ambas autoras, que en verdad eran una misma, habían iniciado un vuelo rasante, la una alcanzaría alturas desde las cuales la otra quedaría eclipsada para siempre. Sin embargo esto no causaría mella en Mary Westmacott simplemente porque con el tiempo llegarían Hercule Poirot y Miss Marple. Un detective perspicaz y una investigadora encantadora y entrañable que nos acompañarán en nuestro recorrido por el universo de su creadora, un universo con un lado sombrío hecho de asesinatos, adulterios y traiciones. El universo de quien luego conoceríamos como la “Reina del policial”.
Soberana de la intriga, el drama y las pistas falsas, también una gran creadora de ambientación, de atmósfera, nos ha hecho creer que de verdad estábamos a veces en países exóticos, a veces en la Inglaterra de todos los días. Por eso, no podemos culpar que muchos de nosotros, con el tiempo hayamos olvidado para siempre a Mary Westmacott. Tampoco podemos sentirnos culpables de no haberla reconocido bajo el fulgor de títulos como “Diez negritos”,Asesinato en el Oriente Express”, “Muerte en el Nilo” y tantos otros. Quizás para muchos la autora con el seudónimo Mary Westmacott ha muerto porque es casi imposible reconocer en ella el formidable éxito literario de la “reina del crimen” que supo cautivar a un público inmenso e impresionar al mundo entero.

Agatha Christie, su verdadero nombre,  no es la única autora que ha firmado obras bajo seudónimos. Stephen King probó suerte en dos ocasiones para auto convencerse de sus habilidades literarias publicando varios libros, entre ellos “Posesión” y “Furia”, con el nombre de Richard Bachman. La estadounidense Anne Rice autora de “Crónicas vampíricas y Entrevista con el vampiro” utilizó como seudónimos literarios Anne Rampling y A. N. Roquelaure. Doris Lessing, autora de “El cuaderno dorado” y premio Nobel, que en 1984 decidió intentar publicar dos novelas “Si la vejez pudiera” y “Los diarios de Jane Somers”, bajo el seudónimo de Jane Somers

Con casi 2.500 millones de libros vendidos en todos los idiomas, solo se necesitaron unas pocas generaciones de lectores para matar a Mary Westmacott y permitir que Agatha Christie vendiera casi tantas copias como Shakespeare.
Dios tenga en su gloria a Mary Westmacott, Dios salve a “la reina del crimen”, Dios salve a Agatha Christie.


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