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La creatividad (2)

En la entrada anterior hablamos de OULIPO y de Italo Calvino, uno de sus autores. Les acercamos hoy un poco de ese genio creativo puesto en práctica. El libro que nos convoca es “Las ciudades invisibles”.

“En Las ciudades invisibles no se encuentran ciudades reconocibles. Son todas inventadas; he dado a cada una un nombre de mujer; el libro consta de capítulos breves, cada uno de los cuales debería servir de punto de partida de una reflexión válida para cualquier ciudad o para la ciudad en general.”

Italo Calvino (extracto de la nota preliminar del libro)

A continuación, uno de los textos de Italo Calvino como ejemplo:

Moriana
Vadeado el río, cruzado el paso, el hombre se encuentra de pronto frente a la ciudad de Moriana, con sus puertas de alabastro transparentes a la luz del sol, sus columnas de coral que sostienen los frontones con incrustaciones de mármol serpentín, sus villas todas de vidrio como acuarios donde nadan las sombras de las bailarinas de escamas plateadas bajo las arañas de luces en forma de medusa. Si no es su primer viaje, el hombre ya sabe que las ciudades como ésta tienen un reverso: basta recorrer un semicírculo y será visible la faz oculta de Moriana, una extensión de chapa oxidada, tela de costal, ejes erizados de clavos, caños negros de hollín, montones de latas, muros ciegos con inscripciones borrosas, armazones de sillas desfondadas, cuerdas que sólo sirven para colgarse de una viga podrida.
Parece que la ciudad continúa de un lado a otro en perspectiva multiplicando su repertorio de imágenes: en realidad no tiene espesor, consiste sólo en un anverso y un reverso, como una hoja de papel, con una figura de un lado y otra del otro, que no pueden despegarse ni mirarse.

Las ciudades invisibles

Italo Calvino

Italo Calvino ha sido uno de los escritores italianos más importantes del siglo XX. Siempre se sintió atraído por la literatura popular, especialmente por el mundo de las fábulas y en su derrotero como escritor incursiona en el género fantástico, uno de los géneros que invocan la creatividad en cada frase. Acotando la información sobre este genio de la literatura hemos citado su obra “Las ciudades invisibles”. Este libro es una especie de reescritura del Libro de las maravillas de Marco Polo, en el que el veneciano describe a Kublai Khan (personaje imaginario de las aventuras de Marco Polo) las ciudades de su imperio. Estas ciudades, sin embargo, no existen en otro lugar más que en la imaginación de Marco Polo, viven nada más que dentro de sus palabras. Por tanto, para Calvino, la narración puede crear mundos, pero no pude destruir «el infierno de los vivos» que está a nuestro alrededor y para combatirlo, como se sugiere en la conclusión de la novela, no se puede hacer otra cosa que no sea dar valor a aquello que no es infierno.
Está compuesta por nueve capítulos, cada uno dentro de un marco en cursiva en el cual sucede el diálogo entre el emperador de los tártaros, Kublai Khan, y Marco Polo. Dentro de los capítulos se narra la descripción de cincuenta ciudades, según unos núcleos temáticos. Esta construcción arquitectónica compleja está indudablemente dirigida a la reflexión del lector sobre las modalidades compositivas de la obra. En este sentido, Las ciudades invisibles es una novela fuertemente meta-textual, ya que induce a la producción de reflexiones sobre sí mismo y sobre el funcionamiento de la narrativa en general.
Cada ciudad es un dechado de imaginación creativa que une un concepto con una imagen. La ciudad como materia de escritura no es una novedad pero sí es siempre un pozo sin fondo donde nuestra imaginación puede abrevar. Recordemos la mágica “Macondo” de Gabriel García Márquez, la casi apocalíptica “Yoknapatawa” de William Faulkner o la mística “Santa María” de Juan Carlos Onetti.

Calvino nos dice que es posible fantasear con una ciudad y mediante la imaginación, darle un nombre que la represente, imaginar las características de sus habitantes, sus hábitos, los aspectos más peculiares y significativos de la vida cotidiana, de sus casas. En definitiva: crear un mundo propio, el de cada escritor, y proponerle al lector que haga de cuenta que existe y vuele con nosotros hacia ese mundo.

Italo Calvino nos propone entre otras:

  • Una ciudad construida en el bosque con las casas de madera colgadas de los árboles.
  • Una gran urbe hecha de chozas, sin electricidad, que utiliza el agua de la desembocadura de una gran río y los manantiales de la montañas próximas.
  • Una aldea perdida en Marte.
  • Una ciudad habitada sólo por mujeres.
  • Un lugar lleno de casas de cristal.

¿Se te ocurre alguna otra idea….?


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