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Amor que todo lo cura

Y sí, es hora de confesarlo, adoro las historias románticas y ¿quién no? Aunque seas muy duro/a de domar seguro que de vez en cuando se te ablanda el corazón al leer un amor de novela que bien podría ser un amor de verdad.

Eso tienen de maravilloso las historias románticas, los romances de papel nos permiten vivir esas historias que no vivimos, tener esos amantes que no tuvimos y volar entre nubes de algodón tal y como la realidad no nos permite. Aunque la literatura no nos asegura que nuestra historia de amor no haya sido incluso mejor que muchas.
Sea como sea para que una novela romántica exista debe existir un hombre y una mujer que estén dispuestos a protagonizarla y si la historia es buena, si los personajes resultan creíbles y si el corazón de muchos se derrite como hielo al sol: las parejas literarias vivirán más de mil años en el corazón de los lectores. A veces no es necesario meterse en una novela demasiado empalagosa, sé que muchos huyen despavoridos de este tipo de género porque en no pocas oportunidades está plagado de clichés pegajosos. Pero tampoco hace falta que la novela sea estrictamente romántica, si no es un libro centrado en el amor, entonces uno donde por lo menos haya una veta de romance o una pareja que realmente demuestre que son el uno para el otro, que superan adversidades, que aunque el beso final se demore sabemos que están destinados a acariciarnos el corazón. Pueden ser historias hermosas y felices, otras totalmente trágicas y oscuras. Lo importante es disfrutar del momento y recordarlos como esos íconos de las letras que nos permitieron por un ratito corroborar que el amor es posible.

Vamos a pasear un poco por los libros más emblemáticos y algunas de esas parejas de la literatura para recordar y quizás, volver a leer esos libros, o bien para conocer los más recientes.
Empecemos por un clásico de clásicos que es hasta casi inevitable mencionar cuando hablamos de amor, y sí por supuesto, ya lo adivinaste “Romeo y Julieta”, de William Shakespeare, no hace falta que te cuente la historia solo que te recuerde que es el emblema del amor imposible.

Y damos un salto en el tiempo y justamente lo hacemos hacia una de las parejas que desafió las barreras del tiempo y que ha dado material para disfrutar, sufrir, peregrinar, sobrellevar situaciones peligrosas y hasta desafiar al mismísimo calendario. Estoy hablando de Claire y Jamie los protagonistas de “Outlander”, la saga de Diana Galbadon que nunca termina de sorprendernos. Y quien puede culparnos por no quiere estar en la piel de Claire que llega desde el año 1945, para encontrarse con Jamie en la Escocia de 1743. Ambos logran crear una relación única, tanto como para que ella no quiera regresar a su época y para que nosotros corramos de tomo en tomo hasta completar los diez que integran la saga.

Y si de vencer el paso del tiempo se trata no puedo dejar de mencionar una de mis parejas preferidas Florentino Ariza y Fermina Daza, los protagonistas de “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez. Por momentos es imposible no odiar a Florentino que parece más un acosador que un amoroso enamorado, casi un apasionado por las mujeres, pero la devoción por Fermina es más fuerte que todos nuestros prejuicios, y solo por la escena final vale la pena leer el libro una y cien veces.

Toru y Naoko en “Tokio Blues” de Haruki Murakami, viven un romance de compañía-dependencia propio del siglo XXI: distanciamientos, sanatorios, sexualidad y una canción de Los Beatles como telón de fondo. El ritmo lo marcan los recuerdos y distancias que con el pasar de los años se tiñen de nostalgia y nos sumergen en el Tokio de finales de los años 1960, momento histórico en que los estudiantes japoneses, como muchos estudiantes en otros países, estaban involucrados en protestas contra el orden establecido. Estas protestas son el contexto que describe el autor para mostrar que en medio de la convulsión el amor es lo único que podrá salvarnos.

En “La mecánica del corazón” Jack es un niño que nace el día más frío que ha tenido la Tierra, por lo que su corazón congelado es reemplazado por un reloj de madera. La fragilidad de su condición hace que deba evitar a toda costa emociones fuertes e intensas como enamorarse. Y sin embargo, Jack se enamora de una pequeña cantante andaluza llamada Miss Acacia que pone a prueba el funcionamiento de su corazón. Mathias Malzieu combina hábilmente romance y fantasía para una novela rosa que sale de las casillas convencionales. La versión cinematográfica dirigida por la directora Stephanie Berla tampoco tiene desperdicio.

Aunque más un monologo filosófico que una historia de amor, “La insoportable levedad del ser”, la novela de Milan Kundera nos habla delas dudas existenciales que un hombre vierte en sus parejas. Tomás, Sabina y Teresa son los tres lados de un triángulo que muestran sin tapujos los amores y las infidelidades, ellos se exponen en cuerpo y alma para incitarnos a reflexionar sobre la convivencia y los vínculos pasionales que hacen de una pareja algo más que dos cuerpos en una cama.

En los tiempos que corren no podemos ser tan hipócritas de mirar para otro lado cuando se trata de parejas homosexuales. Y Giovanni y Davis, los protagonistas de “El cuarto de Giovanni” de James Baldwin, publicado en 1956, se establecen como ese modelo del nuevo tipo de pareja que el siglo XXI legitima. Ambos emprenden un viaje en búsqueda de una identidad y un espacio donde ser libres.
La historia situada en la bohemia Paris relata la llegada del norteamericano Davis a la ciudad y sus experiencias con el barman italiano Giovanni, quien se enamora perdidamente de él y con quien comienza una relación en donde la libertad y la moral se interponen en la convivencia diaria.

A la lista es fácil añadirle clásicos de las hermanas Brontë como el dúo de Cathy y Heathcliff en “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë, o Jane Eyre y Mr. Rochester en “Jane Eyre” de Charlotte Brontë, así como parejas más pícaras y controversiales como la de Ricardo Somocurcio y Lily en “Travesuras de una niña mala” de Mario Vargas Llosa o si nos ponemos menos pudorosos Humbert Humbert y Lolita en “Lolita” de Vladimir Nabokov.

Ah! El amor, el amor…, es complicado y accidentado, nos hace gozar de plenitud o sufrir hasta el tormento, el amor que puede ser perfecto o insuficiente pero que sobre todo es necesario; lo decía el existencialista Jean Paul Sartre: “Trata de amar al prójimo. Ya me dirás el resultado”.


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