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El humor es cosa seria

El humor es tan viejo como el mundo. Como seres humanos aprendemos a reír antes que a hablar y por eso, la risa o la sonrisa nos precede y respondemos con ella ante el mundo exterior mucho antes que con la retórica de las palabras.

En lo cotidiano, sin embargo, el humor se manifiesta y se comporta de un modo desconcertante. Y entonces me pregunto: ¿por qué alguien se ríe de algo que a mí no me hace gracia? Es frecuente verlo en el cine. Mi vecino de butaca puede estar desternillándose de risa pero a mí no se me mueve un pelo o viceversa. Y es que son muchos los hilos que tensan los músculos de la boca para emitir una sonrisa y son los mismos para todos, pero también son muchos los resortes que provocan la risa, aunque no siempre son los mismos para todos. El humor tiene un componente subjetivo que provoca que no a todos les resulten graciosas las mismas cosas. Se puede afirmar, en general, que la reacción ante el humor depende a veces de la experiencia. Por eso, es probable que el humor dependa de la edad, no todos vivimos las mismas cosas al mismo tiempo y a un adulto pueden sensibilizarlo ciertas cosas que por vividas no necesariamente justifican la risa de un adolescente o viceversa, un joven puede entender ciertos códigos que un hombre maduro no conoce y que por ende no entiende y que por ende no tensa el hilo de la sonrisa.
Entender o no una charada también depende del estado emocional del momento. Es probable que si no estoy predispuesto a la risa, esta no aparezca por más gracioso que sea el chiste que acaban de contarme.

Para quienes utilizan el humor, este es un ejercicio de la afectividad y de la inteligencia, sin duda destinado a seducir. Para quienes lo recibimos tiene ventajas catárticas, salutíferas, hay quienes dicen que la risa eleva el número de glóbulos rojos en sangre, tiene efectos anti-age, hay quienes aseguran que el humor alarga la vida. Y por si fuera poco es generoso: parte sustancialmente del disfrute de quien lo propone como un regalo para el otro.
El humor está más ligado a los afectos que al intelecto, aunque el humor irónico exija cierta dosis de inteligencia para reír y no para asestar una bofetada a quien lo expresa porque a veces el humor puede ser mordaz como es el caso de la ironía que bajo el manto de la comicidad encierra una burla fina y disimulada.

De los más de cuarenta libros de Terry Pratchett casi todos podrían conformar una lista donde el humor de este autor original, irónico y desbordante nos aporta, desde un mundo imaginario, una mirada distinta sobre el mundo en que vivimos.
Lo que sucede es que no es lo mismo cómico que humorístico. Umberto Eco, en un texto de un viejo libro suyo, La estrategia de la ilusión, señala una diferencia entre lo cómico y lo humorístico. Dice que lo cómico da por descontada la regla y no se preocupa por reiterarla. Por ejemplo: la torta en la cara hace reír porque se supone que en una fiesta las tortas se comen y no se estrellan en la cara de los demás; pero no hace falta explicar esta convención porque todos la dan por conocida. La violación de la regla es cómica, hace reír, y punto. Y Eco también dice que el humor, en cambio, nos remite a la causa de las cosas, toca al sentimiento. Con el humor a veces uno no se ríe, sino que apenas sonríe; el humor nos obliga a identificarnos con el que padece la ruptura de las reglas. El soneto de Quevedo a la nariz podría ser cómico; la vida de los alumnos en el internado del licenciado Cabra, en la novela El Buscón también de Quevedo, hace reír, pero al mismo tiempo obliga a revisar lo que se da por sentado. En el humor se percibe un punto de fricción, lo gracioso avanza hacia la reflexión de por qué las cosas son de ese modo y la reflexión mueve a la sonrisa. Y es que hay una sonrisa que se monta sobre lo previsible, los valores acordados, sobre los prejuicios aceptados y hay otra risa o sonrisa que moviliza, que instaura una mini-crisis, que ilumina la eventualidad de mirar las cosas de manera distinta.
El humor mejora la predisposición a aprender y también a enseñar desde otra posición, menos académica si se quiere pero más conducente. Por eso muchos docentes promueven el humor en las aulas como manera de abordar mejor las dificultades, tanto del enseñar como del aprender.

Y como siempre digo, la literatura no funciona por fuera de la vida sino que la lleva implícita, por eso el humor como parte de la vida es también parte de la literatura. Parte fundamental de la palabra escrita y recurso exquisito que solo los exquisitos saben manejar con soltura. El humor en literatura, por ejemplo, puede aparecer como contrapunto. Llega un momento en que el nivel de la tensión dramática de una obra se puede volver insoportable. Ahí es cuando el alivio del humor serviría para aligerar y endulzar un contenido amargo, funciona como una pequeña catarsis. Normalmente se apela al humor cuando el autor teme que una situación demasiado tensa o dramática incomode al lector o lo mal predisponga respecto de un personaje determinado. Una broma bien construida puede ayudar a que el lector se sienta relajado y cómodo, y no rechace nuestro argumento, el humor activa la trama y le da ritmo a una historia en ciertos tramos dramáticos atempera el clima y sin restarle fuerza a los hechos, por el contrario, les insufla una vida y una fuerza nuevas.

Como ejemplo se me viene a la cabeza la trama que se teje alrededor de la vida del protagonista de La Vida es Bella, en un campo de concentración alemán. La vida es bella es un libro y una película que de cómicos no tienen nada y que sin embargo gracias a una dosificada cuota de buen humor o más buen de ingenio, termina por desacralizar ciertas situaciones dramáticas dotándolas, si se quiere, de un dramatismo ni más ni menos intenso sino distinto, porque distinta es la vía que por la cual se nos transmite lo trágico que en consecuencia se nos aparece como más trágico aún.

Un escritor hábil puede hacer una crítica brutal apelando a la inteligencia del humor. Ejemplos hay miles, desde Mafalda de Quino, a La Conjura de los Necios de John Kennedy Toole.
La parodia, recurso humorístico por antonomasia, es una imitación burlesca pero no con la intencionalidad de burlarse de alguien. Para nada. Una de las parodias más importantes de la literatura universal es El Quijote de la Mancha, principal obra representativa de esta categoría. Cuando hablamos de una parodia o la existencia de esta, nos referimos a la imitación humorística de un estereotipo social, psicológico, generacional o político que aparece como producto de ciertas convenciones que por repetidas suenan válidas dentro de un contexto determinado. El político corrupto de hoy en día, por ejemplo, sería un personaje que dentro de una parodia bien escrita funcionaría a las mil maravillas para, desde el humor, lamentarnos y vilipendiar algo tan vergonzoso como la corrupción que no escapa a nuestro día a día.
La novela El leñador, de Michal Witkowski es una parodia de la novela policíaca, cuya acción transcurre en un resort turístico en Polonia en el que un escritor tratará de resolver un asesinato. También podemos citar La tesis de Nancy de Ramon J. Sender. En esta historia Sender nos narra las aventuras de una estudiante de doctorado de Estados Unidos que viaja a España para hacer su tesis. El autor aprovecha el choque cultural para hacer una parodia de los usos y costumbres de la sociedad española a través de la mirada del otro.

En esta búsqueda del efecto humorístico, y como vimos con los diferentes tipos o categorías de humor, la variedad de recursos para la literatura suele enriquecer las situaciones idóneas para el humor. El autor se vale de estas para empezar a construirlo de tal forma que el mismo lector pueda ir imaginando la situación o simplemente leer algo al final que vuelva absurdo todo lo anterior.
Entre estos recursos, de los cuales se vale un autor encontramos: la ridiculización, el equívoco, lo obvio, lo absurdo, el juego de palabras, el doble sentido, la repetición, lo sorpresivo, la metáfora con sentido humorístico, la paradoja, lo fuera de contexto, uso de personajes estereotipados, la complicidad, el extrañamiento, pronunciación de las palabras, juegos con el sonido, entre otros.

A lo largo de la historia universal de la literatura han tenido importante eco obras cuyos autores se han servido del humor como lo son: El Decamerón de Giovanni Boccaccio, Gargantúa y Pantagruel de Francois Rabelais, El lazarillo de Tormes, Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, también contiene este elemento, El sombrero de tres picos de Pedro Antonio y Alarcón, Juanita la Larga de Juan Valera, La regenta de Leopoldo Alas, entre otras. Más cercanos a nuestros días hay autores que también han utilizado el recurso del humor en sus obras a saber: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Alfredo Bryce Echenique, Jorge Amado, Guillermo Cabrera Infante.

El humor es la cualidad de las personas que saben poner de manifiesto la comicidad que acciona los hilos que pintan una sonrisa en nuestros rostros y a veces tensa la cuerda que provoca una lágrima en nuestras almas. Ni la lágrima ni ciertas sonrisas son un chiste, por eso en literatura también: el humor es cosa seria.


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