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¿Cómo cocinar un best-seller?

Conseguir un superventas, o como dicen en inglés, un best-seller, es con lo que todos los autores sueñan y sin embargo es algo realmente difícil de conseguir.
¿Existen pautas para lograr un éxito editorial?
No hay un solo camino a seguir, aunque sí hay algunos puntos comunes en la mayoría de los libros que se convierten en superventas, esos que sobreviven en la mesa de las novedades meses y meses, esos de los que todo el mundo habla y que conquistan nuevos formatos y algunos hasta llegan a la pantalla grande o se convierten en una miniserie.
Los ingredientes básicos son generalmente los mismos.

1. Poner en juego un tema importante: La trama, debe girar en base a un gran conflicto que puede marcar el destino de un personaje, una familia o incluso un país.
2. Los personajes son mucho más que simples personajes, emprenden grandes gestas y deben demostrar la capacidad de enfrentarse a lo más terrible. Además, siempre debe haber un par de personajes para amar y al menos un antagonista para odiar.
3. Drama, y suspense. El best-seller vive de la intriga que es la que mueve la trama, el hilo conductor debe ser un hecho dramático y necesariamente debe haber suspenso.
4. Propone un concepto original. Quizás sea un tema sobre el cual hemos leído hasta el cansancio. ¿No era Borges quien afirmaba que no se trata del qué se cuenta sino del cómo se lo cuenta? Por eso aunque sea un tema que se repita en otros libros, en un best-seller debe ser abordado desde un ángulo diferente.
5. Los escenarios no deben ser los comunes sino más bien lugares, exóticos y llamativos. Y si la acción transcurre en una ciudad conocida será mejor si el autor se adentra en esos rincones que nadie frecuenta.

Pero ¿cómo se logra? Entremos en la cocina del escritor y veamos como algunos de ellos han mezclado estos ingredientes básicos. Sin embargo, no siempre aparecen todos porque como todo buen cocinero (de letras en este caso) todos y cada uno de ellos tienen sus propias recetas.

“El mal de Corcira”, de Lorenzo Silva. La última novela de la serie denominada Bevilacqua y Chamorro ha sido el superventas del verano en España, y al tratarse de una saga arrastra consigo al resto de las novelas de la serie. A saber: “El lejano país de los estanques”, “El alquimista impaciente”, “La niebla y la doncella”, “Nadie vale más que otro”, “La reina sin espejo”, “La estrategia del agua”, “La marca del meridiano”, “Los cuerpos extraños”, “Donde los escorpiones”, “Tantos lobos”, “Lejos del corazón” y, como dijimos al principio, “El mal de Corcira”. Toda una fiesta para los amantes del género policial. Pero, ¿cuáles son esos ingredientes que convirtieron a esta historia en best-seller? Unos cuantos, por si te interesa, te enumero los que la Editorial Planeta refiere como razones para seguir apostando a las novelas, que como las de Lorenzo Silva poseen esas cualidades.
“El mal de Cocira” es una historia única. Dicen que sobre el amor, el odio y la guerra todo está escrito. Pero no. Una historia puede tener algo único: la voz, la intensidad, el enfoque, la psicología de los personajes, los escenarios, algo que la destaque de todo lo demás. Presente y futuro. En el caso de “El mal de Corcira”, Lorenzo Silva nos acerca a la violencia de ETA y a la guerra entre hermanos que se generó en el País Vasco. Una de las claves del éxito de la novela podría ser el “cómo”. “Silva retrata la Guardia Civil con un cuidado semejante al de Le Carré cuando escribe sobre el espionaje británico”, en palabras de Antonio Muñoz Molina.
Otra, el enfrentar a su querido Bevilacqua a sus propios demonios. Y también, contarnos más de lo que sucedió en los años ochenta en la lucha antiterrorista.

Apuesta por algo grande ¿Qué sucede si detrás de un fenómeno, de un best-seller, hay algo más grande? Con las sagas y las series el placer está servido ya que los lectores siempre son fieles a aquellas vidas que les emocionan, con las que sienten, sufren, lloran. Así que al autor que piensa y escribe en grande, puede regalarles a los lectores una historia en la misma medida.

Sería desaprovechar una oportunidad cuando la primera novela ya cautivó al público, cuando un personaje pega hondo en los lectores. Por eso Lorenzo Silva se asegura el éxito desde el primero hasta esta última entrega de la saga dejando siempre cabos sueltos y una trama que se encausa hacia lo que se denomina “historias mar”, es decir una historia que sigue y sigue por tantos tomos como el público esté dispuesto a consumir. No dudes de Lorenzo Silva que vaya por más.

Una buena acogida. Un factor clave para que ocurra un best-seller es que el libro tenga una buena acogida por parte de la crítica, que sea bien valorado. Pero no basta, también los lectores son importantísimos porque son el gran motor de todo éxito. Por eso un factor esencial para que un libro funcione bien es “el boca en boca” pero ojo también una aceitada maquinaria de marketing que ponga en funcionamiento la comercialización.

Pero un libro que se convierte en best-seller puede escapar incluso de las consideraciones previas de su propio autor. Es el caso de Kent Follett cuyo éxito de ventas (más tarde miniserie) “Los pilares de la tierra” nació de una especie de éxtasis del autor frente a las grandes catedrales del mundo y excedió sus propias expectativas tanto por la trama de la historia, que lo habilitaba a continuar, como por el éxito de ventas.
Por eso, no tardó en llegar la innegable continuación de la historia en la misma ciudad de Kingsbridge, estoy hablando de “Un mundo sin fin”, que por supuesto tuvo por parte del público la misma brutal acogida de la primera parte y se convirtió también en la segunda temporada de la mini serie. Y como toda saga que se precie de tal debe tener al menos 3 tomos, los fanáticos de Follett no tardaron en tener entre las manos la tercera entrega que se completa con “Una columna de fuego”. Pero la cosa no queda allí porque entonces… llegó al mundo de las letras la idea de las precuelas, que no es una ocurrencia privativa de Follett:(“La Guerra de las galaxias”, “Juego de Tronos”, etc.) y desde el año pasado ya está entre nosotros “Las tinieblas y el alba” o lo que sucedió antes de “Los pilares de la tierra” que ubica la historia alrededor del año 1000 de nuestra era, durante el final de la llamada Edad Oscura y el inicio de la Edad Media.

Pero esta no es la única saga de este escritor que a los 71 años y desde su primer éxito editorial, el thriller “El ojo de la aguja”, acumula más de 170 millones de libros vendidos. Sus seguidores aplaudirán de pie la Trilogía del siglo compuesta por: “La caída de los gigantes”, “El invierno del mundo” y “El umbral de la eternidad”.

Estas son sus propias palabras respecto de su ingrediente favorito en la cocción de un best-seller:
“Lo tengo todo planeado antes de empezar a escribir el primer capítulo. Mi primer libro de éxito fue El ojo de la aguja y también era el primero que había planeado de antemano”, explica el autor. “Así me aseguro de que la historia está constantemente dando giros y que siempre va a haber algo que haga pensar al lector ‘dios mío, ¿y ahora qué va a ocurrir? ¿Cómo se va a resolver este problema? Creo que esa es la clave del éxito en la literatura popular, el hecho de mantener siempre el interés. Henry James, que no era un autor popular, sino literario, decía que el único pecado para un novelista es resultar aburrido, y creo que tenía razón”, sostiene Follett.

Teniendo esto en cuenta, podremos discutir la calidad literaria: la escases de recursos, la mediocridad de algunos pasajes, la previsibilidad de muchas de sus tramas, lo que no podremos negarle nunca a Dan Brown, el creador de “El código Da Vinci”, es el éxito de ventas de esa, su primera novela, que fue el puntapié inicial para la saga de aventuras del profesor Robert Langdon. Convertido en best-seller, a esa primera historia le siguieron: “Ángeles y demonios”, “El símbolo perdido”, “Inferno” y “Origen”, hasta ahora.
Sus consejos son válidos porque a las pruebas me remito, con millones de ejemplares vendidos. Aunque muchos de estos consejos ponen de manifiesto su altura literaria, aunque como escritor te quitan presión. Por ejemplo: “No te compliques demasiado a la hora de establecer la trama”. Según Brown: “Construye los cimientos de tu novela con un solo ladrillo: hazla simple, hazla fácil de seguir. ¿Podrá Robert Langdon encontrar el virus y salvar el mundo? ¿Conseguirá Ahab capturar a la ballena? ¿Conseguirá el Chacal disparar a su objetivo?”. Como un burro detrás de la zanahoria eso parece ser suficiente para este superventas.
Acierta en un 100% cuando habla del suspense como ingrediente: “Si no hay reloj es difícil hacer avanzar la trama”, también da en el blanco cuando dice que: “El conflicto debe llevar a los personajes que has creado al límite.”

A los 37 años Paulo Coelho llegó al mercado literario mundial para batir récords de ventas y alcanzar lo que ningún otro escritor brasileño jamás logró en tan corto tiempo: vender casi nueve millones de copias de sus libros. Oscilando entre el misticismo y la autoayuda, los bests-sellers de este campeón de ventas están sembrados de afirmaciones que para algunos son obvias y trilladas, aunque para otros suenen enigmáticas y hasta mágicas. “El Alquimista” rompió récords de venta con un total de 150 millones de copias y ha sido traducida a 70 idiomas. Sus secretos son escasos y la idea es apuntar al cliché que dice más o menos así: “El destino está en tus manos, acéptalo y sé feliz con lo que te toca bueno o malo”. Y es que con esa premisa no se puede fallar ya que todos los seres humanos buscamos más o menos lo mismo. Sus libros utilizan ingredientes del tipo de: un escenario distinto, personajes poco sencillos. No mucho más que eso batido en un coctel donde el valor literario se pierde en frases remanidas y previsibles giros de la trama. Sus libros son más bien para pasar el tiempo y por lo visto hay muchos lectores decididos a eso.

Sin embargo, en el océano de los bests-sellers hay libros de categoría y el primero que se me viene a la cabeza es “El nombre de la rosa” de Umberto Eco, que también ha llegado al cine en una excelente adaptación. Los consejos de este escritor son elementales y sobre todo apuntan a no buscar el éxito de ventas sino a esperarlo.
Eco nos sugiere: “No creas que eres un artista”. Y agrega, “No te tomes demasiado en serio, es decir, no dejes que tu ego te nuble y te impida avanzar”. “No creas que todo es inspiración, también es trabajo”. Según don Umberto (como tantos otros genios de las letras), escribir es 10% inspiración y 90% sudor. Dice no entender a los escritores que publican un libro cada año y agrega: “Se pierde el encanto de preparar la historia”. Y este último consejo, que es una de mis frases preferidas y puede aplicarse tanto a la literatura como a cualquier profesión, oficio o emprendimiento que encaremos: “No puedes convertirte en un general sin haber sido antes soldado: ve paso a paso. No pretendas ganar el premio Nobel de forma inmediata. Eso acaba con cualquier carrera literaria”.
“El nombre de la rosa” no hace uso de golpes bajos ni de situaciones remanidas, y sin embargo, también ha roto récords de ventas y ha sido traducido a varios idiomas, sin bajar la calidad literaria sino más bien marcando pautas de lo que significa escribir bien.
Umberto Eco es un claro ejemplo de que cuando se hacen las cosas bien y no se lo espera el éxito llega. No por nada “El Quijote” se convirtió en best-seller cuando Miguel de Cervantes ya había muerto y otro tanto sucedió con “Robinson Crusoe”, “Sensatez y sentimientos” o “Orgullo y prejuicio”  de Jane Austen por mencionar solo algunos ejemplos.

Y es que al fin y al cabo un autor puede ponerlo todo de su parte, volcar su alma en cada página, pero deberán combinarse ciertos ingredientes básicos para que una novela (o toda una saga) alcancen el podio de las súper ventas.  En general, los criterios pueden dividirse en dos categorías: una, que se refiere al libro en sí mismo, su calidad literaria su escritura perfecta, su valor intrínseco como obra de arte y otra, que alude más a su comercialización, un libro ligero sin demasiados artilugios, una historia que apunte a las masas y no a los eruditos, a los lectores más blandos a los menos exigentes.
Lo cierto es que a la hora de escribir un libro las palabras del maestro Italo Calvino resuenan en mis oídos como perfectas: “Ser escritor es ser crítico, es soltar las palabras con fluidez, coherencia, y capturar ecos de la realidad para traducirlos en juegos de letras.”  


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